Neyen
Espiritu de Apalta
UN VINO QUE ES EL RELATO DE SU TIERRA, SU HISTORIA Y EL PASO DEL TIEMPO
El espíritu de Neyen nace en 1889, vides de Cabernet Sauvignon traídas directamente desde Francia se compenetraron con el suelo de Apalta. Al poco andar, con la plantación de los viñedos de Carménère y la conexión de sus raíces con la propiedad, el espíritu creció, llenando el aire de una energía inexplicable.
Con el paso del tiempo los viñedos establecieron una comunicación directa con la tierra; las cosechas fueron cada vez más representativas del terroir de Apalta, y la energía del suelo cada vez más intensa.
Las personas del lugar lo sentían, pero no lograban explicarlo. Es así como los lugareños personificaron esta fuerza especial en Neyen, Espíritu de Apalta.
Neyen es testimonio del lugar y de la gente. Conoce el carácter de la tierra, dejando que el origen prevalezca. Más de cien años de experiencia se han transmitido de generación en generación, convirtiendo a nuestros vinos en un fiel reflejo del espíritu de Apalta.
Es más que un ensamblaje, es una interpretación poderosa del lugar, el más ancestral de la D.O. Apalta.
Cada año la composición del vino varía; Neyen busca un equilibrio, una sinergia elegante entre las características de cada variedad. El Cabernet Sauvignon actúa como la columna vertebral del vino, otorgándole estructura; mientras que el Carménère -la variedad perdida de Burdeos- entrega una textura suave y final sedoso.
Neyen, espíritu ancestral del valle de Apalta, nacido de la Cordillera de Los Andes, fruto del sol y de parras centenarias. Prodigiosa mezcla de Carménère y de Cabernet Sauvignon.
Con el paso del tiempo los viñedos establecieron una comunicación directa con la tierra; las cosechas fueron cada vez más representativas del terroir de Apalta, y la energía del suelo cada vez más intensa.
Las personas del lugar lo sentían, pero no lograban explicarlo. Es así como los lugareños personificaron esta fuerza especial en Neyen, Espíritu de Apalta.
Neyen es testimonio del lugar y de la gente. Conoce el carácter de la tierra, dejando que el origen prevalezca. Más de cien años de experiencia se han transmitido de generación en generación, convirtiendo a nuestros vinos en un fiel reflejo del espíritu de Apalta.
Es más que un ensamblaje, es una interpretación poderosa del lugar, el más ancestral de la D.O. Apalta.
Cada año la composición del vino varía; Neyen busca un equilibrio, una sinergia elegante entre las características de cada variedad. El Cabernet Sauvignon actúa como la columna vertebral del vino, otorgándole estructura; mientras que el Carménère -la variedad perdida de Burdeos- entrega una textura suave y final sedoso.
Neyen, espíritu ancestral del valle de Apalta, nacido de la Cordillera de Los Andes, fruto del sol y de parras centenarias. Prodigiosa mezcla de Carménère y de Cabernet Sauvignon.













